Nacionalsocialismo

sábado, 28 de marzo de 2009

DISCURSO DEL GENERAL GUDERIAN

Ante los periodistas alemanes y extranjeros, Berlín 6 de marzo de 1945

Desde que por primera vez, pisaron los bolcheviques el suelo alemán, su camino se halla señalado por la sangre y el horror. Cada día aporta nuevas pruebas fehacientes sobre los asesinatos, lo daños, los saqueos y las asolaciones de que son víctimas las regiones orientales de Alemania, y sobre los horrores espeluznantes que la soldadesca bolchevique comete con personas alemanas indefensas. En los últimos días y semanas, durante los cuales los bolcheviques, después de romper las líneas en Baranoff, pudieron penetrar profundamente en antiguas tierras alemanas, los combatientes alemanes del frente oriental han tenido que soportar el alud de masas gigantescas de hombres y material.
En el curso de numerosos contrataques, que nos pusieron de nuevo en posesión de territorios pasajeramente perdidos, nuestras tropas han descubierto las huellas de los crímenes horripilantes cometidos por los bolcheviques en personas alemanas, con una bestialidad que nunca se hubiera creído posible. El espectáculo de las mujeres, niños y ancianos asesinados, se ha grabado profundamente con caracteres de fuego en el corazón del soldado alemán. El soldado alemán no olvidará nunca las lágrimas y los lamentos de las mujeres y de las muchachas violadas, martirizadas y atormentadas. Los asesinatos, profanaciones, saqueos y asolaciones de los bolcheviques (1) en las regiones orientales alemanas no tiene ejemplo en la historia moderna y sólo pueden parangonarse con las crueldades diabólicas cometidas en el corazón del Occidente, hace muchos siglos, por los mongoles, hunos y ávaros.
Aleccionados por las experiencias en este terreno, no hemos esperado que en las naciones enemigas o neutrales se levantara -como en realidad debiera de ser- una tempestad de indignación ante este cúmulo de horrores de los bolcheviques. No nos asombra el hecho de que la sedicente opinión mundial no se haya dado por enterada, o poco menos, de estos sucesos. La tentativa, empero, de designar como productos fantásticos de la propaganda alemana nuestras noticias sobre los horrores bolcheviques, que, sin embargo, no constituyen más que un fragmento mínimo de lo acontecido realmente, ya que el relato íntegro apenas sería soportable para la capacidad receptiva del hombre civilizado, es lo que me ha movido a presentarme hoy ante ustedes. Les presento a dos oficiales que, a lo largo de una marcha a pie de 300 kilómetros por territorio alemán ocupado por los soviets, han podido darse perfecta cuenta, tanto de los hechos en sí, como del carácter sistemático del régimen de terror bolchevique.
Ambos han prestado sus declaraciones bajo juramento, y les informarán a ustedes a continuación con todo detalle. Sus impresiones ganan en significación por el hecho de que no se trata de descripciones de horrores cometidos en un solo lugar, sino que han sido numerosos los lugares en los que han podido comprobar idéntico proceder de los bolcheviques, es decir, un método común a todas las crueldades bolcheviques. Las declaraciones que estos oficiales les harán a ustedes demuestran, una vez más, que nosotros ya sabemos por innúmeros informes oficiales que poseemos: que las crueldades bolcheviques que se van conociendo ahora paulatinamente no constituyen sucesos inconexos, desafueros de solados aislados, tal como se dan siempre en la guerra y que son siempre penados severamente en los ejércitos de un Estado civilizado.
Nos hallamos, más bien, ante los siguientes hechos claros:
1º- Por medio de una propaganda abundante, realizada con sistematismo judío, se ha ido excitando a los pueblos orientales reunidos en el Ejército rojo, preparándolos para el momento en que los bolcheviques consiguieran penetrar en Alemania. Por medio de las más viles calumnias y tergiversaciones se ha creado para este momento en los miembros del ejército soviético una vesania destructiva que, al primer contacto con personas alemanas indefensas, tenía que conducir y ha conducido a las más espantosas crueldades.
2º- Además de esta preparación intelectual, se dió a los miembros del ejército rojo, al comienzo de la ofensiva soviética de invierno, en las instrucciones de sus comisarios y jefes, órdenes inequívocas de saqueo y asesinato. Como prueba singular del carácter sistemático que reviste la campaña de exterminio contra el pueblo alemán, del que se ha encargado al ejército soviético, merece destacarse la orden sangrienta y rebosante de odio dada a sus tropas por el comandante en jefe del primer frente en la Rusia blanca, Zukof, al comienzo de la ofensiva bolchevique de invierno. Esta orden comienza ya con la expresión, realmente desacostumbrada en el idioma militar: "Ahora se trata de dar la puntilla a la alimaña fascista en su propia guarida." A continuación enumera una serie de supuestas crueldades cometidas por los soldados alemanes durante su campaña en la Unión Soviética.
Yo mismo he combatido en la URSS, y puedo asegurarles que nunca he visto ni "hornos del diablo", ni "cámaras de gases", ni ninguno de esos productos de una fantasía enfermiza. La intención es evidente: con estas mentiras palmarias se trata de atizar los sentimientos de odio de los solados soviéticos, de carácter tan primitivo. Zukof continúa diciendo, en efecto: "Ha llegado la hora de ajustar nuestras cuentas con la canalla germanofascista. Nuestro odio es grande abrasador, y nos vengaremos cruelmente (2) de todo lo pasado. Con expresiones como "alimaña fascista", "caníbales hitlerianos" y otra expresiones análogas, atribuye después el mariscal de la Unión Soviética al pueblo alemán la culpa de las víctimas que los planes de conquista universal del bolchevismo ha costado a los pueblos de Rusia, y la amenaza con una venganza multiplicada; es decir, prácticamente, con el exterminio de nuestro pueblo con sus noventa millones de habitantes. La orden del día dirigida por el mariscal soviético a su Grupo de Ejércitos al comienzo la ofensiva de invierno, representa el documento más sangriento y rebosante de odio que haya suscrito jamás un soldado. Todo lo que la soldadesca soviética comete en asesinatos, torturas, violaciones y saqueos en el Este alemán, está de acuerdo con la letra y el espíritu de esta orden y hay que subrayarlo aquí con toda energía. Es la orden de Moscú, la que se está llevando a cabo. Mientras que los ejércitos soviéticos se disponen desde el Este al exterminio del pueblo alemán, tratan simultáneamente desde el Oeste de dar cima a este plan lo aviadores asesinos angloamericanos, obedeciendo órdenes de Londres y Washington.
Al final de su orden del día, dice Zukof: "Nos espera todavía el vencimiento de una encarnizada resistencia alemana", "el enemigo luchará con encarnizamiento". Nosotros, por nuestra parte, no podemos hacer más que confirmar esta idea. El soldado alemán del frente oriental combate con una decisión sin igual; El espectáculo de las mujeres alemanas violadas y asesinadas, de los niños muertos con crueldad bestial, de los ancianos y enfermos asesinados, ha despertado en él una furia indomable y un odio ardiente, tal y como se expresa en las palabras que, según se me ha comunicado, se han convertido en la divisa de la plaza fuerte de Koenigsberg, teatro hoy de una lucha tan encarnizada: "Guerra sin cuartel" ¡Venganza" ¡Muerte a las bestias bolcheviques!" La vesania destructiva bolchevique, que desata nuestras provincias orientales, ha puesto a nuestros soldados en un estado de máximo furor nacional.
El combatiente alemán del frente oriental sabe que ésta es la lucha-última y decisiva, de la que depende la subsistencia de nuestro pueblo y de nuestra nación. Si él fallara, nuestro pueblo sería exterminado y, por lo tanto, quedaría también sentenciada la vida de cada uno de los individuos que lo componen. El saberlo así le ha conferido aquella dureza y decisión, sin la cual nunca pudo rechazarse el alud asiático de la estepa. Esto soldados alemanes, duros y resueltos a la lucha, sometidos a prueba en muchas batallas, animados de un odio ardiente y dispuestos a lo último, nos dan la orgullosa certeza de que en el Este no sólo detendremos a los ejércitos bolcheviques, sino que, al final los haremos retroceder.
Queremos recuperar nuestras provincias orientales, un día tan florecientes y queremos liberar de las garras ensangrentadas de la bestia bolchevique la tierra alemana del Este. Con decisión apasionada trabajamos para llegar al momento en que, en el frente del este, podamos pasar de nuevo de la defensa al ataque. Mientras tanto no perdemos los nervios, por muy duras que parezcan las cargas que sobre nosotros gravitan, porque nos hallamos penetrados de la fe profunda de que lograremos provocar ese giro histórico del que el Fürher ha hablado. Más allá de las fronteras que marca el dolor del presente, aspiramos con todo el ardor del alma y toda la pasión del corazón al restablecimiento del Este alemán. Para ello pondremos en acción todas las energías del espíritu y del cuerpo, sin que nunca prenda en nosotros el desánimo cobarde, y acordándose siempre de las hazañas de nuestros antepasados, que colonizaron estas regiones a lo largo de siglos, convirtiéndolas en un floreciente edén alemán, en el que gentes alemanas se entregaron al trabajo en paz, libertad y dignidad, pero que, a la vez también las defendieron recobrándolas siempre que las profanó la planta de un conquistador extranjero. Alemania es un imperio lleno de fuerza; pero también de sentido moral, de cultura y de arte: un pilar del edificio europeo. ¿Cree Europa que seguirá en pie, si ella misma ayuda a derribar la columna que la sustenta?.